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El País, 9.2.00

El tribunal británico inicia la revisión judicial contra la decisión de liberar a Pinochet. Los tres jueces consideran que Bélgica y Amnistía Internacional tienen base para recurrir. ERNESTO EKAIZER / ENVIADO ESPECIAL, Londres

El tribunal divisional de tres jueces resolvió ayer conceder permiso a Bélgica y Amnistía Internacional (AI), entre otros, para recurrir en revisión judicial la decisión preliminar del ministro del Interior británico, Jack Straw, de liberar a Augusto Pinochet. El mismo tribunal comenzó ayer el debate de fondo de la revisión y espera terminar hoy. Los jueces estimaron, al contrario que su colega Maurice Kay la semana pasada, que existen argumentos sólidos para plantear la revisión. La decisión que adopten podrá ser recurrida ante los jueces lores.

Algo debió pasar en la tarde del lunes, tras la primera sesión dedicada a examinar el permiso para recurrir: los jueces deliberaron. Si a esa deliberación se une otro hecho que aconteció antes de empezar la sesión en la mañana de ayer, la situación apuntaba a un vuelco. El abogado Jonathan Sumption, que representa al Ministerio del Interior (Home Office), había hecho llegar a los jueces la declaración jurada (affidavit) que solicitó en la víspera el presidente del tribunal, Simon Brown, sobre el caso Pinochet y otros casos de extradición. Pero no se la habían leído. La declaración estaba firmada por el jefe de la Unidad de Cooperación Judicial del Home Office, Godfrey Nicholas Stadlen.

Los jueces se retiraron a leer y regresaron 15 minutos más tarde. Ése fue el tiempo que les llevó los cinco folios y medio del informe. Fuentes jurídicas dicen que allí tomaron una decisión preliminar: darían permiso para recurrir en revisión judicial y pasarían a debatir los asuntos de fondo de las objeciones a la decisión de liberar a Pinochet adoptada por Straw y su rechazo a entregar el informe médico a los Estados que solicitan la extradición.

Quizá la declaración jurada de Stadlen puso el dedo en la llaga, ya que admite que "la mayor parte de los problemas que son relevantes en este caso no surgen tan frecuentemente como para haber establecido una práctica". Asimismo señala que "el caso Pinochet es único en innumerables aspectos". En particular, Stadlen destaca dos: "El ministro ha anunciado que Pinochet no sólo está mentalmente incapacitado para ser sometido a juicio, sino que no se puede esperar una mejoría", dice; el segundo aspecto que lo convierte en "único en mi experiencia", dice Stadlen, "es que no ha sido él mismo quien alega que está médicamente incapacitado para someterse a juicio".

Los jueces pasaron la palabra al abogado de Amnistía Internacional Richard Drabble, quien sacó partido de la citada declaración jurada. Y ya sobre las 12.10 (13.10, hora peninsular española), al empezar a hablar Jonathan Sumption para replicar, en nombre del Ministerio del Interior, los argumentos de un día y medio de vista, el lord justice Brown, el presidente del tribunal, habló: "Pasamos ahora a los argumentos de fondo. Vamos a tratar de ahorrar que otro desafortunado tribunal tenga que torear con este complejo recurso una vez más".

Hubo silencio en la sala. El tribunal había, de hecho, tumbado la decisión del juez Maurice Kay que consideró hace una semana legal la decisión de Straw. Brown, con simpatía y naturalidad, preguntó: "¿Hay alguna objeción?". Nadie abrió la boca. "Nadie objeta", dijo Brown. "Ya no hablamos del permiso [leave], ahora estamos en los asuntos sustantivos", explicó Brown.

La decisión de los jueces de dar permiso no prejuzga cuál será la resolución que adopten respecto al fondo del recurso, pero supone admitir un hecho básico: existen bases para recurrir. Pero, además, los jueces dijeron ayer que, si se diera el caso de que el fallo fuese en contra de la revisión judicial propuesta, Bélgica, AI y las otras cinco organizaciones de víctimas y derechos humanos podrían recurrir ante el comité de apelación de la Cámara de los Lores (Tribunal Supremo).

Ayer, al terminar la sesión, tras anunciar el presidente del tribunal que era deseable terminar la vista en el día de hoy, miércoles, el abogado Jonathan Sumption le instó a contemplar la posibilidad de adoptar una decisión y anunciarla antes de dar a conocer los razonamientos jurídicos, a fin de que el ministro Straw pueda adoptar su decisión final sobre la libertad de Pinochet. "No es una opción atractiva", le dijo Brown. "Me hago cargo de que no le he hecho una propuesta atractiva", replicó, no sin orgullo, Sumption.

 

Garzón insiste en que se recurra la liberación del ex dictador. E.E, Londres

La Fiscalía de la Corona británica recibió ayer por la tarde copia de una providencia según la cual el juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón insiste ante el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Asuntos Exteriores españoles que se dé traslado a la citada fiscalía de la versión oficial, por vía diplomática, de su petición de recurrir en revisión judicial la eventual liberación del general chileno Augusto Pinochet en base al informe reservado y confidencial sobre la revisión médica que se le practico a principios del mes de enero.

En la providencia, cuya copia no oficial ha ingresado por fax a la Fiscalía de la Corona británica, el juez Garzón recuerda que su petición de recurrir, del pasado 19 de enero, nunca fue trasladada oficialmente a esa Fiscalía, que actúa como abogado del Reino de España en el proceso judicial del caso Pinochet.

Agotar todos los medios

"Para evitar errores, conjeturas y contradicciones -dice la providencia con fecha de ayer, 8 de febrero- ruego a Vuestra Excelencia que como complemento e interpretación auténtica que ese Ministerio ha cursado al Home Office, de traslado de esta comunicación con urgencia. Visto que el Ministerio del Interior británico reconoce que su actuación es cuasijudicial y que su decisión puede ser recurrida, solicito a Vuestra Excelencia que informe al Crown Prosecution Service que en el proceso de extradición, tal como se le tiene interesado en varias ocasiones, deben agotarse todos los medios de impugnación necesarios para que se haga efectiva la extradición de Augusto Pinochet por los delitos a que se refiere aquella", concluye.

Ayer, Brian Gibbins, miembro de la Fiscalía de la Corona británica que ha llevado el caso hasta el momento, no estuvo presente en la vista celebrada en el Alto Tribunal de Justicia sobre la petición de autorización para recurrir del Gobierno de Bélgica y de varias organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Chantal Monet, asesora del ministro de Asuntos Exteriores belga, Louis Michel, salió de la sala del tribunal e informó por teléfono al ministro sobre la concesión del permiso para recurrir en revisión judicial.

"El ministro me ha dicho que está muy claro, aunque no dudásemos de ello, que Bélgica no ha hecho ningún ridículo al recurrir", explicó Chantal Monet a éste periódico. "Tres jueces [del Alto Tribunal] estiman que hay argumentos con probabilidad de éxito", añadió.

 

El juez Brown: "¿Está desesperado el ministro?" E.E , Londres

La revisión judicial comenzó ayer al hilo de la intervención del abogado Jonathan Sumption, quien estuvo casi tres horas y media con la palabra y sometido a las preguntas del tribunal, sobre todo del presidente, Simon Brown. Sumption, un hombre eficaz, con aire de intelectual, tuvo, según uno de sus colegas, "uno de esos días en que se te hunde la tierra que pisas". Hay un hecho de interés: Sumption no es un hombre del equipo de Straw; se trata de un abogado externo contratado en exclusiva para el caso Pinochet. Fue él quien diseño los fundamentos jurídicos de una operación singular para salvar al ex dictador.

El juez Brown, poco antes de terminar la sesión, preguntó al abogado: "¿Está desesperado el ministro del Interior?" Sumption replicó: "Señoría, desesperación no es una palabra que se debe utilizar sobre un Gobierno en los tribunales". Brown, con una sonrisa traviesa, apostilló: "Lo sé. Es la razón por la que soy yo quien se la ha sugerido".

Sumption suele moverse de un lado, pero ayer la crispación contenida le perdió. Explicó al tribunal que el interés de Bélgica era "lejano", aunque esta vez, a diferencia de la semana pasada, no cuestionó su derecho a recurrir. "Además, todo lo que pueda lograr Bélgica teóricamente supondría que Pinochet, caso de ser extraditado, lo sería a España".

"Quiero destacar", dijo, "que España respeta nuestra decisión. Ellos llaman a esto una decisión política, quizá no con el sentido que esta palabra tiene en el Reino Unido". Y explicó: "Nuestra posición es que la decisión que tiene que adoptar el ministro Straw -que aún no ha adoptado- es inquisitorial". Sumption lo repitió varias veces. Después matizó: "No hemos pedido alegaciones sobre el informe médico.

Este informe no puede ser cuestionado clínicamente". El juez Brown le preguntó: "Entonces ¿para que son las alegaciones?".

El juez Brown escuchó y puso límites: "España.... Está la posición del Gobierno y la de un magistrado [Baltasar Garzón], y éste no aprueba lo que se ha decidido con el informe médico. Tenemos sus alegaciones". Sumption, nervioso, con la vista hacia abajo, apretó los dientes: "El juez español... El juez entusiasta que plantea recurrir. Pero en España hay un Estado. Y esto, señorías, no es deplorable". Brown insistió en que el juez español quiere ver el informe y aconseja recurrir.

Sumption volvió a la carga. "El ministro no tiene por qué revelar el informe a los Estados que solicitan la extradición de Pinochet ya que ello sería traicionar el compromiso asumido con el senador, que tiene su privacidad, para una operación de relaciones públicas". El juez Brown replicó: "Pero en la carta del Ministerio del Interior al abogado Caplan, de la defensa de Pinochet, se le pedía permiso del senador para revelar el informe porque así sería más fácil sacar adelante el asunto, hacerlo progresar (...) Eso es una operación de relaciones públicas".

Hoy continúa la sesión.

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